Cantarellas desde septiembre

 
La primera semana de septiembre M. trajo unas cantarellas. Las cogieron en un lugar umbrío y poco frecuentado. Una fraga poco o nada humanizada de la sierra del Forgoselo. Reconoció las setas una persona que sabe, claro.
 
Por eso esta entrada va con mucho retraso... esperaba más setas, pero como las excursiones organizadas se han suspendido hasta después de las elecciones, las setas también.
 
Me sorprendió que fueran tan tempranas, pero el sitio hay que verlo. En esta fraga el otoño llega antes. Me recuerda a Finlandia, además de cantarellas, hay arándanos.
 
Como era poco, nos aconsejaron trocear pequeño los cuatro o cinco ejemplares y añadirlos a una tortilla de patatas. No hicimos caso. Hicimos un revuelto clásico, sin ajo ni perejil. Para notar bien el sabor. Acompañamos de pan frito, pan del país (moreno, no muy apropiado).
 
Ingredientes:
- 4 huevos del tiempo
- 5-6 setas cantarella
- 4 rebanadas de pan (mejor blanco, o baguette)
- Aceite de oliva (medio vaso)
- Sal
 
En una sartén pequeña, eché unas gotas de aceite a calentar. Limpié de tierra las setas y las corté en cuatro trozos. Las eché en la sartén para que se hicieran a la plancha. Añadí una pizca de sal. Las hice a fuego vivo, hasta que perdieron el agua. Sin prisas. Aparté a un plato.
 
Eché más aceite a calentar y freí el pan. Lo puse a escurrir en papel de cocina. Quité casi todo el aceite. Batí los huevos con un poco de sal en un cuenco, con un tenedor, y los puse a cuajar en la sartén con las setas, removiendo pero tampoco mareando con una cuchara de madera. Apagué antes de que se hiciera del todo.
 
 
Crítica:
Es un plato muy sencillo, pero merece la pena por la materia prima.
Hay varias formas de hacer huevos revueltos, según gustos. A mí no me gustan demasiado hechos, quedan resecos e insípidos. No importa que se añada mantequilla o nata, si se hacen demasiado se estropean. Si se toman solos, por ejemplo para desayunar, y nos gustan supercremosos, hay que hacerlos al baño maría y moviendo todo el rato; y fuera del fuego, un truco: añadir una yema cruda y remover.


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