Sobre el pequeño comercio

 
¿Es una lucha inútil? No lo creo. Aún merece la pena pelear por la vida en las ciudades... como era antes. Sí, antes no todo era bueno, es más, seguramente casi todo era peor, pero la vida en las ciudades era mejor. Era posible moverse por ellas y estar en ellas. La vida en las viviendas se prolongaba en las calles, en los colegios, en los comercios... No es nostalgia fácil, todo lo contrario: es para reflexionar, y seriamente.
Hay dos cosas que han estropeado las ciudades:
1) Los coches. El vehículo privado las ha destrozado físicamente, ocupando todo el espacio posible y segregándolo; y ha cambiado nuestra escala de valores: lo que es accesible o no, lo que es práctico o cómodo o no lo es.
2) La inseguridad. Los miedos, sobre todo el que los padres vuelcan sobre sus hijos, ha hecho de los espacios comunes sitios peligrosos, y por tanto a evitar.
 
Hay más cosas, ya, también ha fastidiado bastante el precio desorbitado de las viviendas, en venta o en alquiler, su mal estado etc.

Pueden decirme: es nuestro estilo de vida. Ahora la vida es así: necesitamos el coche para llegar a tiempo, tenemos muchas actividades, los niños tienen también muchas... Nooo, no. Para empezar hay muchos estilos de vida. No todo el mundo vive así: solo una parte vive así, y además puede que a disgusto. Pero es lo que tiene el pensamiento dominante: que domina la discusión, y hace de la parte el todo.
 
El pequeño comercio tenía y tiene éxito en las ciudade donde se vive un poco como antes, es decir, en los barrios históricos suficientemente habitados. Por gente que utiliza el coche con cabeza y que valora lo que sí tiene. No tiene garaje en el sótano con acceso directo por ascensor, pero tiene... ¿qué tiene? Accesibilidad a pie, cómoda y tranquila, familiaridad, calidad y hasta belleza -"la vida con la historia, tan gratas al recuerdo..." como dice el poeta. Yo quiero vivir así.

Respecto al comercio, quiero mirar mucho y comprar poco, pero todos los días, y en los sitios que conozco y tengo cerca. Abrieron un super centro comercial hace nada, dicen que el más grande de Galicia. Pues no he ido ni pienso. Todavía me acuerdo de cuando fui a Marineda, me sentí hasta mareada. Cuando lo cuento y me miran raro, explico que no me da vergüenza admitir que soy una persona anticuada, de las de antes, y añado si hace falta que soy una paleta: me siento perdida y superada en las superficies comerciales. Tampoco me gustan las multitudes. Parece que me obligaran a algo. Ahora ¡a divertirse! ahora ¡a comprar! (¿La paletada no será encerrarse en el último centro comercial de moda?)

Comercio en Betanzos

El pequeño comercio reconoce que estos centros comerciales son su peor amenaza, pero no ve tan claro que los habitantes pacíficos del centro somos sus clientes. Aquí aún no quieren la peatonalización, creen que les quita mercado. No quieren ver que defender el otro modelo -coche sí y por encima de todo- puede acabar por desanimar a sus clientes naturales: nosotros. En mi opinión, acabar con la vida urbana les dañará más que todos los centros comerciales juntos. Y al contrario: cuánto les ayudaría recuperarla.

Un solo vehículo en "carga y descarga" y muchos peatones

Ejemplo: para ir al mercado de la Magdalena, cruzaba andando un trozo de alameda (histórica superviviente a obras, cortes y recortes). Ahora decidieron volver a dejar aparcar ahí, por lo que tengo que esquivar coches y tener cuidadito si no quiero que me den un golpe. Todo el mundo intenta aparcar ahí, pese a que el mercado tiene un parking subterráneo, gratis si haces compra. Bueno, pues me han quitado las ganas de ir a comprar al mercado. Y si me empujan a coger el coche, pues ya sin dudarlo: me voy a cualquier sitio hiper accesible y hago una hiper compra.
 
Como no me apetece acabar en un centro comercial tan grande que no veo el horizonte, espero que haya más peatones protestones en mi ciudad y si es posible, que se organicen. Que nos organizamos.

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