Freixós

 
Los freixós son filloas dulces. No confundir con los crêpes. Se parecen, pero la masa no es igual, y el resultado tampoco, claro. Por lo menos los que se hacen en mi casa, que son más finos y aromáticos, por el anís y la canela. Que yo sepa el crêpe no lleva anís.
 
Son tradicionales en Carnaval. Esta receta ferrolana es la que hace (hacía, más bien) mi madre, se la enseñaron unos amigos: le dieron la receta y además se los enseñaron a hacer en vivo.
 
Lo más latoso: darles la vuelta. Ayuda tener una sartén casi sin borde, para crêpes. Cuando más grande es la sartén más difíciles.
 
Cuando se toman de postre, aquí los sirven en forma de paquete relleno de crema pastelera o de nata montada. Pero están riquísimos solos espolvoreados de azúcar o con un poco de miel. Y a los que les va el chocolate caliente...
 
Ingredientes para unos 15 freixós:
- 2 huevos
- 3 cucharadas de azúcar
- 1/2 l de leche entera
- 1/4 l de agua
- 2 vasos de harina de trigo
- 1 copita de anís (tres tapones)
- 1/2 cucharadita de canela en polvo
- una pizca de sal
- un trozo de tocino blanco o un poco de aceite y papel de cocina
 
Necesitamos una sartén de bordes bajos y no más grande de 22 cm.
 
Mezclamos todo, empezando por el azúcar y los huevos. Lo dejamos reposar por lo menos media hora. Antes de prepararlos batimos un poco para levantar la harina, que habrá ido al fondo del bol.
 
La masa está a punto, dicen, cuando al meter un dedo queda cubierto y no se escurre enseguida la masa.
 
Ponemos a calentar la sartén a fuego medio. Antes de hacer cada freixó hay que engrasarla un poco. Lo tradicional es hacerlo con tocino, un trozo pinchado en un tenedor, que paseamos por la superficie caliente, y suele bastar cada dos o tres freixós. Otra forma es mojar en aceite un papel de cocina doblado y untar la sartén. Mi madre usa aceite. El sabor es diferente, pero la grasa de cerdo no se lleva mal con el azúcar.
 
Cuando la sartén esté bien caliente hacemos el primero, echando un cucharón no colmado de masa y moviéndola rápidamente hasta que cubra todo el fondo. Volvemos a dejar la sartén sobre el fuego y esperamos a que esté consistente y empiece a dorarse (si humea demasiado es que se quema). Levantamos el borde con los dedos, nos ayudamos de un cuchillo de punta redonda si hace falta, y le damos la vuelta. Lo dejamos un ratito, ¿cuánto? depende del fuego, de la sartén... más o menos medio minuto por cada lado.
 
Lo quitamos con los dedos y lo dejamos en un plato. Se apilan unos encima de otros. Si nos gusta el limón, y a mí me gusta, podemos rallar un poco de cáscara con un rallador muy fino sobre cada uno de los freixós ya hechos.
 
Si el primero queda crudo, o demasiado gordo, es porque la sartén no estaba bien templada o echamos demasiada cantidad de masa. El segundo saldrá mejor. Vuelve el peligro hacia el final, porque la mezcla contiene demasiada harina: haberla removido.
 
En una sarté normal (yo los hice así) los bordes se rizan y se secan un poco, como obleas muy finas. No es desagradable ni mucho menos, pero es más difícil darles la vuelta.
 
Crítica:
Tan ricos y latosos como siempre. Nos los comimos templados y con azúcar.

 

Comentarios

  1. Los mejores los de Ferrol por supuesto!! Te invito a probar mi receta que sale bueniiisima..

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  2. No has escrito en la lista de ingredientes la cantidad de harina. Me gustaría hacerlos...

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  3. A buenas horas. Perdón, no me di cuenta del último comentario. No estoy acostumbrada. Corregí la receta: son dos vasos de harina.

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